jueves, 12 de noviembre de 2015

El papel reciclado más famoso del mundo


Os voy a contar la triste historia de un papel que tiraron a la papelera de reciclaje. Os voy a contar mi triste historia con final feliz.
Lo primero que recuerdo de mi vida es cuando me pusieron en un paquete con 99 papeles más, luego nos llevaron de un sitio para otro pero finalmente acabamos en manos de un viejo escritor que permanecía en la cárcel. A algunos de mis compañeros les llenó de bellos dibujos, a otros de grandes historias utilizando su valiosa pluma. Pero a mí... A mí me escribió una serie de garabatos y me acabó tirando a la papelera de reciclaje. Pasé allí un día, una semana, un mes y no pasaba nada. Al menos no estaba solo, cada vez había más y más papeles, algunos incluso arrugados o convertidos en bolas. 
Un día, el viejo escritor rebuscó entre la papelera desesperado y mareándonos a todos hasta que me alcanzó y me sacó de allí. 
No entendía nada, no sabía que quería de mí. Solo recuerdo que temblaba y temblaba, no sé si era de frío, de miedo o de ambas cosas. Pero me cogió con firmeza, me abrazó y finalmente me elevó por los aires diciendo: 
-¡Éste es el bueno, el definitivo! Ya tengo el principio de la historia perfecta.
Al oír estas palabras me relajé y dejé de templar. Sin embargo, me quedé pensando ya que yo pensaba que tenía escrito unos simples garabatos, pero el viejo escritor dijo que había una gran historia en mí. Así que decidí seguir prestándole atención a ver qué más descubría, hasta que finalmente leyó en alto: 
"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor..."
Miguel de Cervantes  

  

Realizado por: Belén Pérez Trillo

Pip, el boli mágico

Cuando Manu comenzó sus estudios de medicina, su padre le premio con un obsequio que había pertenecido a la familia durante generaciones, un boli, le dijo que se llamaba Pip y que era un boli muy especial.

-"Te dará la ayuda justa en un momento de necesidad." Dijo su padre al entregarle a Pip.

Manu se decepcionó al ver que el regalo de su padre era un simple boli bic que se podía comprar en cualquier papelerí­a por menos de cincuenta céntimos, no sabía en que podría ayudarle un bolígrafo y mucho menos entendí­a que hubiese estado años y años en su familia. Le dio las gracias a su padre y dejo a Pip en el estuche donde guardaba los bolis que no usaba, para que iba a usar un boli bic, si el tení­a un boli de cuatro colores mucho mejor.

Pero lo que Manu no sabia, era que Pip, era un bolígrafo mágico y único en su especie, era un boli capaz de memorizar lo que había escrito anteriormente, pero el superpoder de Pip solo salí­a a la luz en situaciones de necesidad.

Manu era un chico responsable y estudioso, se pasaba día y noche estudiando y haciendo ejercicios, sacaba unas notas magní­ficas. Pasaron los años y Pip seguí­a en el estuche guardado, se sentí­a triste, nunca habí­a estado tanto tiempo sin ser usado y sus poderes se iban debilitando, hasta que, cierto día, el boli de cuatro colores de Manu se perdió. Manu abrió el estuche y ahí estaba Pip, ese boli normal y corriente que su padre le regaló al comenzar la carrera, Manu no querí­a a Pip, echaba de menos su boli con tantos colores que le ayudaba a hacer esquemas.



Llegó el examen final de la carrera, su último examen para ser médico, Manu lo había estudiado desde hace meses, se sabí­a todo desde la primera hasta la última página, nada podí­a ocurrir para que Manu suspendiera ese examen, pero aparecieron los nervios. Manu fue con Pip al examen, cuando se lo entregaron, la mente de Manu olvidó todo lo que habí­a estudiado, no era capaz de recordar ni una sola respuesta, cada vez se poní­a más nervioso y cuando estaba a punto de rendirse, Pip sacó sus poderes, escribió él solito una única palabra en el examen; esa palabra hizo que Manu se acordase de todo y pudiese continuar con su examen. Entonces Manu recordó las palabras de su padre: "Te dará la ayuda justa en un momento de necesidad."

Manu aprobó su examen, gracias a su esfuerzo, y a la pequeña ayuda de Pip, el boli mágico.

Realizado por: Carolina Pla

Blue, el pequeño botoncito

Erase una vez un pequeño botoncito de color azul pálido que se llamaba Blue, él vivía en la Gran caja metálica con el resto de sus vecinos botones, todos formaban una gran ciudad, en la cual vivían muy felices.
Un buen día la mamá de Blue le dijo que tenían que mudarse a otra cajita un poco más pequeña y lejos de su caja actual. El botoncito Blue se puso muy triste porque ya no volvería a ver a sus amigos, pero sin más remedio  acepto el cambio. Blue y su mamá pusieron rumbo a su nuevo hogar, y cuando llegaron descubrieron una cajita pequeña pero muy acogedora.

A la mañana siguiente Blue salió a dar un paseo pero no veía nada que le gustase, no había botones en esa cajita, sólo había  alfileres , agujas y cremalleras que tenían un aspecto raro para él,  puesto que, ninguno le miraba ni le saludaba. Así que Blue  muy apenado se fue corriendo a su casa y le explicó lo sucedido a su mamá.

- ¿Porqué aquí en la caja no hay más botones?- preguntó angustiado Blue.
- No lo sé hijo, ¿seguro que has mirado bien?- Le contesto su mamá.
- Sí, me he recorrido toda la caja y no hay más botones. No pienso salir mas de casa, nadie quiere que esté aquí, y yo tampoco. Quiero volver a la Gran caja con mis antiguos amigos.

Blue se fue a dormir muy triste pensando en la soledad de aquella caja sin ningún vecino botón. Pensaba y pensaba en cómo podía hacer para volver a la Gran caja con sus antiguos amigos.
Pasaron días y días y días, pero Blue no quería salir de su casa. Hasta que una mañana algo golpeó su puerta. Blue sorprendido salió para averiguar quien había tocado su puerta.
Al abrirla vio a una pequeña cremallera rosa que le traía una llave que se le había caído a su mamá.

- Hola, mi nombre es Pink, creo que esto es de tu mamá se le cayó cuando salía de tu casa. ¿Eres nuevo aquí verdad? ¿ Cómo te llamas?- Preguntó Pink.
- Sí, gracias. Me llamo Blue y sí, soy nuevo aquí no conozco a nadie.- Le contestó Blue.
-Eso no es un problema. Si quieres, puedes venirte conmigo y mis amigos. ¡Lo vamos a pasar muy bien!- Le dijo Pink muy contenta.

çBlue muy entusiasmado no se lo pensó y rápidamente se fue con Pink. Cuando llegaron a donde estaba el grupo de amigos de Pink, Blue vio que todos eran muy diferentes: Había 2 alfileres, 1 aguja, 2 cremalleras y 1 botón. Blue se puso muy contento de ver a un botón más aparte de él.
Los días siguientes Blue ya formaba parte del grupo y se hicieron todos muy amigos. Ya no pensaba en la Gran caja, puesto que en aquella cajita él ya era feliz.



¡Así qué colorín colorado, este cuento se ha acabado!
Realizado por: Claudia Redondo Álvarez

Tilo necesitaba un cambio

Esta es la historia de un bolígrafo que estaba muy triste muy triste y nadie sabía por qué.
Tilo era un bolígrafo más de la mesa del escritorio de la pequeña María. La pequeña siempre escribía con los mimos bolis en sus hojas en blanco, cogía a Tilo, que era azul, a su prima que era rosa y a la mamá de Tilo que era verde.  Así uno y otro día, todas las tardes después de que María terminase sus deberes.
Un buen día María cogió a Tilo para pintar y escribir en sus hojas, pero intentó pintar con él y lo miró con cara extraña y lo dejó en la mesa y cogió un boli con el que nunca había escrito.
Así fueron pasando los días y María no cogía a Tilo para escribir. Tilo estaba cada vez más triste, ya que estaba solo en el escritorio mientras María cogía a los demás bolígrafos.
Un día de pronto entró en el cuarto de María su papá y le dijo:
-María, ¿ya no te gusta tu boli azul? , ¿Tilo?
- Papá es que el otro día iba a escribir un cuento, y no escribía. Contestó ella.
- A ver déjame verlo. Le dijo su padre pidiéndole el boli.
El padre miró y remiró a Tilo, intentó escribir y nada. Lo separó en piezas y mirando a María dijo:
-¡Ajá¡ ya está se había acabado la tinta cariño. No le pasaba nada, ahora bajo a la tienda y compro un recambio de tinta y Tilo volverá a ser como antes.
-¡Muchas gracias papá¡. Le dijo mientras lo abrazaba.
El padre de María volvió de la tienda y cambió la tinta a Tilo y se lo dio a María.


Así Tilo volvió a sonreír ya que María lo volvía a utilizar a Tilo tooooodos los días.


Realizado por: Nerea de la Horra Hernando 

Un gran encuentro

Erase una vez en un pequeña aldea vivía una muchacha con el cabello oscuro como el azabache, y los ojos color marrón chocolate, se llamaba Jade. Un día salió a dar un paseo por el bosque como hacía diariamente. A Jade le encantaba ver amanecer y sentir el aire fresco en su rostro mientras andaba por el bosque observando el paisaje y a sus pequeños animalillos, pero esa mañana no era como las demás, puesto que algo cambió.

Mientras pasaba por un puente que cruzaba el rio de regreso a su aldea, vio a un chico a lo lejos cabalgando a gran velocidad hacia ella. Por más que Jade gritaba que se detuviera, el muchacho no le hizo caso, así que tuvo que tirarse al rio para no ser arrollada. Cuando Jade saco la cabeza del rio, descubrió ante ella a un muchacho alto, de ojos verdes como esmeraldas al sol y el cabello rubio como el oro, éste le tendía la mano para ayudarla a salir del rio pero Jade estaba tan enfadada por su caída al rio, que no acepto su ayuda y le dijo:

-¿Por qué no te has parado cuando yo te lo he pedido?- le dijo muy furiosa.
- Lo siento no podía, me querían matar los guardias del príncipe- le dijo el muchacho.
- ¡¿Eres un ladrón?!- le dijo Jade muy alarmada.
- ¡No!- dijo con voz muy tajante- Sólo he ido a recuperar lo que es mío. El rey le quito las tierras a mi familia por una deuda pero yo he ido a pagarla y ya que estaba, he recuperado el dinero que le quitaron a unos huérfanos que había en mi aldea, entonces al descubrirme me han tachado de ladrón pero no lo soy. De veras os ruego mil perdones de nuevo.
- Esta bien, te perdono. ¿Cómo te llamas?- dijo Jade.
-Mi nombre es Eidan, y vivo tras aquella montaña en una pequeña aldea, pero  si quieres podemos ir a dar un paseo y conocernos mejor, y así podrás conocer donde vivo.

Eidan y Jade se fueron a caminar durante largas horas  donde hablaron de muchos temas y conocieron el entrañable lugar donde vivía aquel muchacho. Lo pasaron tan bien, que al día siguiente quedaron a la misma hora. Y así día tras día, tras día, los muchachos quedaban para hacer muchas actividades juntos, hablaban, reían, montaban a caballo, se bañaban en el rio…etc. Se fueron haciendo grandes amigos y según pasaban los años ambos chicos se fueron enamorando.

Una día Eidan no apareció a su encuentro con Jade, esta, muy preocupada fue a buscarle a su casa pero su padre le dijo que fue a la ciudad hacer un recado. Jade cogió su caballo y fue a toda prisa a la ciudad, allí se encontró un carro lleno de prisioneros donde para su sorpresa estaba Eidan, que había sido encarcelado por sus antiguos robos al Rey.
Jade dejo su caballo , y fue corriendo hasta el carro para ir a rescatar a su amado, pero los guardias no la dejaron, empujándola lejos de él. En ese momento se le ocurrió una idea: podría rescatar a Eidan por la noche en las mazmorras haciéndose pasar por guardia, puesto que su difunto padre lo fue cuando era joven.

Por la noche Jade se vistió de guardia con la ropa de su padre y fue en busca de Eidan. Cuando llego a las mazmorras le rescató y juntos partieron lejos de aquel reino, donde vivieron felices en una pequeña casita en el bosque junto con su familia, donde recordaban con alegría y diversión aquel primer encuentro que entrelazó sus vidas.
Realizado por: Claudia Redondo Álvarez.

Desear vivir en un sueño

Érase una vez, en un lugar muy lejano, una joven muy bonita de cabello dorado y ojos verdes llamada Lina. Vivía sola con su hermana mayor Mía porque sus padres murieron cuando aún era muy pequeña.
Mía cuidaba a Lina como si de verdad fuera su madre: le ayudaba con sus tareas, le enseñaba a hacer ricos pasteles, trabajaba para conseguir dinero y así tener para vivir y comer… pero lo que más le gustaba a Lina era que le leyera cuentos, cuentos de amor.
Un día, Mía conoció a un joven campesino, llamado Jake, que le ayudó a terminar su trabajo antes de tiempo y así permitirle regresar pronto a casa con su hermana menor. Pero Jake decidió ayudar a Mía todos los días y de esta manera se enamoraron.
Cuando Mía Y Jake decidieron casarse, Lina les preguntó que se sentía al estar enamorado y ellos le dijeron que era el sentimiento más bonito y noble que existía. Desde entonces Lina no dejó de pensar en el amor y por las noches soñaba siempre con un caballero de pelo castaño y ojos azules que montaba un bonito caballo blanco.
Desde que comenzaron los sueños, Lina no dejó de buscar por las calles, peguntaba a la gente si conocían al caballero de sus sueños e incluso llegó a hacer un retrato suyo por si algún día dejaba de soñar con él y así nunca olvidar su rostro.  
Era tal la obsesión por su amado que un día le dijo a Mía que era ella la que le iba a contar una historia de amor:
 “Había una vez una niña que soñaba con encontrar el amor, hasta que un día en un sueño, soñó con un joven que le robó el corazón. Desde ese día, el joven aparecía en todos los sueños de ella y por lo tanto la niña quería yacer en un eterno sueño…”
Pero mientras contaba la historia, Lina se quedó dormida y no se dio cuenta que Jake también había escuchado toda la historia. Entonces, Jake le dijo a Mía que era su Ángel de la Guarda y que le concedería el deseo que más quisiera.
Entonces Mía al darse cuenta de que la historia que le había contado Lina era real, le pidió a su Ángel de la Guarda que le dejara dormir para siempre y fuera feliz con su amado durante el resto de la eternidad.

           

Realizado por: Belén Pérez Trillo

Joselito, el pequeñito

Había una vez un pequeño hombrecillo llamado Joselito. Joselito era la mofa de todos sus compañeros del cole ya que era el más bajito y delgadito de todos. Su familia también se reian de él, puesto que era el menor de sus cinco hermanos, todos altos y fuertes.
Joselito se pasaba el día triste, y preguntándose por qué esa desdicha le había ocurrido a él y no a otra persona. Cuando quería estar solo, Joselito se iba al bosque a reflexionar, también intentaba levantar troncos de los árboles para ver si conseguía ponerse tan fuerte como sus hermanos, pero tampoco obtenía resultado.
Cierto día, cuando Joselito entrenaba, se encontró en el tronco de un árbol, polvo dorado, Joselito se extraño mucho y se acercó a olerlo, se acercó tanto tanto, que estornudó y removió todo el polvo dorado que había sobre el tronco. De los restos de polvos esparcidos apareció un hada madrina, tan pequeñita y delgadita como Joselito.
El hada le dijo que estaba ahí para conceder deseos, pero que solo podría conceder uno, Joselito no se lo pensó dos veces y le pidió ser tan alto y fuerte como sus hermanos. El hada le concedió el deseo, pero le avisó de que pasaba media noche, si había derrochado una lagrima por ser tan alto y tan fuerte, volvería a su estatura normal, si no, se quedaría así para siempre.
Joselito estaba encantado de ser tan alto y tan fuerte como sus hermanos, cuando su familia le vio, se quedaron todoss de piedra al ver al pequeño Joselito convertido en un hombre, ya nadie se reía de él, ni siquiera en la escuela, donde sus compañeros le dejaban jugar al baloncesto con él, Joselito pensó ¿por qué derrocharía una lágrima,  si ahora soy mejor que los demás? Hasta que de camino a casa, Joselito se encontró a una niña preciosa, la niña más guapa que nunca había visto, Joselito se acercó a ella, pensando que, al ser tan alto y fuerte no le rechazaría. Según se acercaba, la niña iba asustándose mas, ya que pensaba que un chico tan fuerte y grande solo querría hacerla daño, asi que salió corriendo. Joselito derramó una lágrima al ver que la niña huía, y el hada madrina apareció otra vez, le dijo que no hacía falta que fuera tan alto y fuerte para gustarle a los demás, así que Joselito decidió volver a su estatura normal.

Realizado por: Carolina Pla